El costo incluye el cambio de cañerías de alimentación y desagües, pisos, amoblamientos, revestimientos y artefactos. Medido en dólares, se movió con el ciclo del tipo de cambio: se abarató cuando el peso se apreció y volvió a encarecerse cuando el dólar se movió más rápido que los precios de materiales y mano de obra.
El mismo costo, en pesos
En pesos la película es otra: el costo sube todos los meses con la inflación. Mirar las dos monedas juntas te evita una confusión frecuente: que algo "cueste más" en pesos no significa que haya subido en dólares.
¿Conviene reformar antes de vender?
La regla práctica: reformar conviene cuando lo que gastás se recupera en el precio y en el tiempo de venta. Una cocina y un baño actualizados suelen acortar los plazos y sostener el precio pedido, pero no siempre devuelven el 100% de lo invertido. Comparar el costo de reformar con la brecha de precio entre usado y a estrenar de tu barrio te da la respuesta numérica.
Qué leer según tu objetivo
- Si vendés: compará el costo de reformar con lo que esperás ganar en precio. Si la brecha es chica, tal vez convenga vender como está y bajar el precio de salida.
- Si comprás para refaccionar: sumá el costo de baño y cocina al precio de compra y comparalo con una propiedad ya reformada: la diferencia es tu margen real.
- Si invertís: el costo en dólares es el número que importa. Cuando baja, el negocio de comprar, reformar y alquilar o vender se vuelve más atractivo.
¿Reformar o vender como está?
Te ayudo a calcular si la reforma se recupera en el precio de tu propiedad, con datos de tu barrio.